Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2021

Las formas de mi depresión

Probablemente llevo un mes así, llorando cada día por cosas pequeñas e insignificantes. Llorando hasta quedarme dormida, queriendo arañar las paredes de mi habitación y gritar hasta que la garganta me arda. No estoy bien. Me duele el cuerpo, me duele el alma, me duele el corazón, me duele vivir. Me duele despertarme y tener que levantarme de mi cama sabiendo que a mediodía empezaré a llorar. No recuerdo cuando fue la última vez que reí desde el fondo de mis entrañas, no recuerdo cuando fue la última vez que cortar una llamada no me dolía. Hay muchas cosas que no recuerdo. Cada vez que hablo de mi depresión estoy pidiendo ayuda, pero nadie parece notarlo, cada vez que hablo de mi depresión estoy pidiendo ser salvada, pero a nadie parece importarle. Cada vez que hablo de mi depresión estoy gritando que ya no puedo más, pero nadie parece escuchar. Mi depresión tiene muchas formas: el no comer, el perder peso y las ojeras. El no ducharme por varios días, el escuchar la misma canción triste...

El incómodo trabajo de ser mi papá

  Mientras preparaba mi desayuno escuchaba a Galdós, lo máximo mi tío Charlie. Hablaba sobre lo que estaba por suceder el día domingo, el día del padre. Algo que llamó bastante mi atención fue la cantidad de personas que comentaban que algo que les molesta de sus padres es que no sean cariñosos, me cayó como anillo al dedo. Entonces, reflexionando ante tantas otras reflexiones, lo entendí. Mi papá no es, no fue ni mucho menos será un ser cariñoso. No es de los que abraza o dice las palabras "te quiero". Creo que solo me lo dice una vez al año, en Diciembre. Y cuando lo hace es incómodo. Cuando era pequeña siempre le reclamé porque no mostraba afecto ni tampoco lo sentía cerca y solía responderme "yo soy así y no voy a cambiar" y pues, ¿Quién cambia a los 60? Nadie. Por muchos años lo culpé por mis malas relaciones con otros hombres cuando él no tenía la culpa, lo culpé porque ya no iba a las actuaciones escolares (que no eran muchas en comparación a las que si iba),...

Me empecé a querer al querer a alguien más

Llevo trabajando en esta entrada más tiempo del que tenía pensado y es que no encontraba las palabras correctas para expresar mis sentimientos, sobre todo mi gratitud. Estas palabras no son ni serán una declaración de amor; es una verdad, mi verdad. Es, por primera vez en mucho tiempo, una etapa de mi vida que acepto compartir — a medias — . Esta noche no tengo miedo, esta noche mi cabeza no va tan rápido como de costumbre, esta noche —y con ojos cansados— me siento preparada para contar un poco de mi intimidad. Sin nombres, sin apodos, simplemente una historia. En febrero de 2020 y cuando aún no sabíamos cómo es que iban a cambiar nuestras vidas, lo conocí. No importa cómo ni dónde, lo conocí. Y, si sentí en mi piel ese nerviosismo como cuando te gusta alguien por primera vez, así de tonto, absurdo y ridículo. Intercambiamos palabras, risas y cuando vi su sonrisa me atrevo a decir que una de las primeras cosas que pensé fue que la quería ver más seguido, que me gustaba mucho y, qu...

La cultura de la productividad

  Creo que debería abrir un canal de YouTube y poder narrar muchas de mis entradas. ¿Qué dicen? Soy fanática de los tan famosos 'productive vlogs', esos vídeos de tus creadores de contenido favorito donde te llevan consigo a lo largo de su(s) día(s) y eres testigo de como realizan sus actividades y las van tachando una por una de su 'to-do list'. Soy tan fanática de ese tipo de contenido que lo veo desde la comodidad de mi cama, haciendo absolutamente nada, usando la misma ropa del día anterior.  Me gusta el contenido de productividad cuando yo soy nada productiva. Me he vuelto parte de una cultura que, en ocasiones, saca lo peor de mí, una cultura donde la primera y única norma es tener una enorme de lista de pendientes y cumplir con cada uno de ellos. La cultura de la productividad.  Una de mis creadoras de contenido favorita hablaba de cómo era ella parte también de este nuevo movimiento y se dejaba de lado el bienestar físico y emocional porque tu lista de pendiente...

Carta que jamás llegó al destinatario

  La siguiente es una carta escrita en un momento bastante íntimo y de absoluta vulnerabilidad. Nunca nadie supo qué sucedió, salvo el destinatario, a pesar que nunca la recibió. Marzo 2, 2021 Hola, Ya habrá pasado mucho tiempo cuando leas esto, ya habremos conversado y quizás algo más. No sé qué decisiones habremos tomado (si es que tomamos algunas), pero tengo certeza de la que yo he tomado. Bueno, de las que he tomado. La primera, escribir. Durante todos estos días espero escribir lo que siento y cómo me siento. Creo que es parte de mi proceso de aceptación de la desconocida realidad. Proceso que tiene que ser solo mío. Segundo, estar donde quiero estar. Luego de haber llorado lo necesario, y tal vez un poco más, no sentía que estaba tomando la decisión equivocada; por el contrario, creo que he tomado una de las decisiones más valientes de mi vida: estar donde quiero estar, si es que estás de acuerdo. Por mucho tiempo yo decidí ser parte de la vida de muchas personas pero d...

La salud mental se debe hablar en la mesa

  La primera vez que fui a terapia tenía dieciocho. pero el sentir que había algo "malo" y "roto" dentro de mí, empezó tres años antes. En la peor etapa de mi vida, la secundaria. Recuerdo esa primera noche en el consultorio, todo era blanco, ordenado y extremadamente pulcro. El error más grande que se cometió esa noche fue tener la sesión en frente de toda mi familia. Si alguien me hubiera dicho que luego me lo iban a sacar en cara, jamás hubiera pisado ese lugar con ellos presente. El diagnóstico no me sorprendió, tenía depresión y ansiedad. Empecé a inyectarme vitaminas y también a consumirlas oralmente, me hice varias pruebas de sangre y empecé mi tratamiento. Mi relación con la terapia, hasta hoy, siempre ha sido inestable. Podía ir dos sesiones y ausentarme dos años. Sin razón, sin motivo, aunque a veces creía que era lo suficientemente fuerte como para "salir del hoyo" sola. Y muy tarde entendí que no podía.  Luego de casi seis años de lidiar con lo...

Lo que me hubiera gustado aprender en el último año

Hace un año y un poco más la vida cambió. Sentí que todo se detuvo y frente a mis ojos pasaban mis sueños y esperanzas para el que iba a ser el mejor año de mi vida, el 2020. Me hice a la idea que nada volvería a ser como antes, que mis planes y prioridades debían cambiar, y por ende, yo con ellos. Y no me resultó tan bien como esperaba. Las clases debían empezar y no estaba lista, ni física ni mentalmente. Y colapsé. En varias ocasiones, en muchas oportunidades lloré hasta quedarme dormida, frustrada y agotada. Y ahí entendí que me hubiera gustado aprende a regular mis emociones pero no, en lugar de eso, me estaban enseñando a sobrevivir a un sistema equivocado, el sistema de la supervivencia del que tiene las mejores notas. Lo que me hubiera gustado aprender este año: Aprender a identificar y regular mis emociones, aceptarlas, validarlas y trabajar con ellas. Las notas no son un reflejo ni del tipo de estudiante que eres ni mucho menos qué clase de persona eres. La salud mental es ta...

Mis días más difíciles

Ayer jueves me perdí. De nuevo. En medio de una clase y sin entender qué sucedía.  Lloré todo el día, entre sesión y sesión porque ya no tengo el lujo de estar en clase sin que me vean. Mis ojos hinchados, dolor de cabeza, náuseas, lágrimas y más lágrimas.  Empezó a las once de la mañana del día de ayer y acabó veinticuatro horas después, aproximadamente. El no haber vuelto a terapia en tantos años pasa factura, te debilita, te expone. Te sientes más vulnerable e insegura, ya no te quieres como el día anterior y tu único refugio son las sábanas de tu cama. Te alimentas pero no parece, te ves delgada, ojerosa y enferma. Te ves triste. Entonces lloras de nuevo, que nadie te va a querer así, que cómo puedes ser tan débil, que apestas. "Está bien sentirte así." Sí, lo está. ¿Pero no estaría mejor no sentirse tan mierda de vez en cuando? Veo a mis amigas felices, sonriendo, haciendo deporte, ¿por qué yo no puedo? "Porque tú tiempo no es el mismo que los demás." Sí, ¿pero...

La vida universitaria no siempre son los mejores años de tu vida, y está bien

Me siento muy cansada, como si estuviera a mitad del semestre pero apenas voy en la segunda semana. Aún me cuesta levantarme temprano pero me las ingenio para arreglarme el cabello, lavarme la cara y entrar a todas las clases que tengo. Todos, muchos, la gran mayoría de personas que conozco me han dicho que la universidad es la mejor etapa de tu vida, ¿y saben qué? no es cierto. Apesta. Sin embargo, si para ti sí son los mejores años de tu vida y a ti te va bien, me alegro por ti. Pero, no es algo que nos suceda a todos. Cuando salí del colegio tenía 16 y no tenía ni puta idea de qué hacer con mi vida, es más, luego de siete años sigo sin saber qué hacer (al menos tengo en claro qué es lo que no quiero). No tenía muchas opciones para estudiar por un tema de dinero así que terminé apostando por una carrera que si bien es cierto es agradable, no es para mí. Y en ese momento cometí la peor estupidez de mi vida. No terminar. Me enamoré perdidamente de alguien que me hizo daño y a quien yo ...

Una carta a los altos mandos de la educación

Es Domingo, sí, Domingo. Y todos deberíamos estar relajándonos, ¿verdad?  Pero no, estoy muy lejos de estar y sentirme relajada. Tengo algunas tareas que hacer, leer un libro y unas cuantas lecturas. Lo puedo manejar, pero estas palabras no son por mi, son por mi mamá. Mi mamá lleva trabajando como profesora para el Estado más años de los que yo tengo y, por primera vez en mi vida, la veo con tantos pendientes que yo ni siquiera puedo entender. A fin de mes tiene que presentar documentos tras documentos tras documentos donde justifica que realmente está trabajando. Disculpen la expresión pero.. ¡Qué ganas de joder las de ustedes! Mi mamá se levanta a las seis de la mañana de lunes a viernes, tiene que terminar de hacer una presentación en PowerPoint para luego grabar un video-tutorial para sus treinta alumnos de segundo grado de primaria. Luego que termina de grabar, lo revisa unas tres veces para asegurarse de que las instrucciones están claras. Lo envía. El resto de la mañan...

Las pérdidas que compartimos vol.2

Anoche lo entendí. Entendí por qué no me siento cómoda con el duelo y todo lo que este conlleva. La tortura desgarradora, triste e infinita de contar la misma historia una y otra y otra vez, de repetir la misma secuencia de palabras a tantas personas que, con una fuerza y valentía que admiro, te dicen: “mis más sentidas condolencias.” Debería ser considerado inhumano el hecho de tener que revivir los momentos más alegres de alguien que ya no está, de recordar con una sonrisa a alguien quien significó mucho en nuestra vida mientras los ojos se llenan de lágrimas. Hace casi una semana perdí a mi abuela y aunque, yo siento que lo estoy llevando de la mejor manera posible, no está sucediendo lo mismo con mi papá. Mi papá ya no es mi papá, es un fantasma. Hace bromas pero no puede dormir, cierra los ojos pero no descansa, habla pero no expresa realmente lo que siente. Mi papá no es mi papá. Tiene mucho odio por dentro, la ira lo consume y recuerdo que dijo que se quería suicidar. Yo, por ...

Las pérdidas que compartimos

En lo que va del año 2021, he llorado tres pérdidas. Mis dos padrinos y mi abuela. Me atreví a compartir abiertamente mi primer duelo en marzo y mi celular se llenó de lamentos y palabras de consuelo. Me sentí incómoda. Nunca fueron de mi agrado las frases que se intercambian cuando la muerte de alguien toca tu puerta, me hacen sentir que existe un lamento imaginario e irreal por alguien que ya no está, alguien que se fue y quizás no tuvo la opción de despedirse. Triste y desgarrador. Aún no logro descifrar exactamente el sentimiento que causa en mí el pésame, pero sé que no me agrada escucharlo. Y tampoco decirlo. Considero que tengo una relación extraña con la muerte. La respeto y a la vez, me aterra. Me da miedo el tener que enfrentarla — ya sea de primera mano o verla de lejos— y no poder volver a ser quien era. Me aterra el, en ocasiones, sentir que me visita y solo me observa desde una prudente y tentadora distancia. Se queda ahí, inmóvil, estática, respirando erráticamen...

Tres años, seis meses y cinco días después

Tal vez este solo sea un regreso único y no planeado en mi vida, o tal vez no. En todo este tiempo han pasado tantas cosas que podría resultarme aburrido contarlas pero, para resumir.. Encontré un empleo que amaba y que luego tuve que dejar para empezar la universidad (sí, volví a la universidad por una carrera muy diferente a la primera). Conocí muchas personas  —algunos hombres — y creo que existe una pequeña recuperación interna de la cual aún no me siento capaz de hablar pero sé que está ahí. ¿Qué más sucedió? Pues, contra el pronóstico de muchos no me embaracé y ya estoy a unos meses de los 24.  Tres años resumidos en el doble de líneas. Fuera de eso, estoy viva, con rasguños pero viva. Quise abrir otro blog pero me encuentro en un estado de poca motivación y cero creatividad y me pierdo en las ideas que quiero plasmar en la pantalla. Si fuera tan sencillo como redactar en Google Docs hubiera vuelto hace mucho tiempo... al menos eso quiero pensar. Estoy feliz, me siento f...