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La cultura de la productividad

 

Creo que debería abrir un canal de YouTube y poder narrar muchas de mis entradas. ¿Qué dicen?

Soy fanática de los tan famosos 'productive vlogs', esos vídeos de tus creadores de contenido favorito donde te llevan consigo a lo largo de su(s) día(s) y eres testigo de como realizan sus actividades y las van tachando una por una de su 'to-do list'. Soy tan fanática de ese tipo de contenido que lo veo desde la comodidad de mi cama, haciendo absolutamente nada, usando la misma ropa del día anterior. 

Me gusta el contenido de productividad cuando yo soy nada productiva.

Me he vuelto parte de una cultura que, en ocasiones, saca lo peor de mí, una cultura donde la primera y única norma es tener una enorme de lista de pendientes y cumplir con cada uno de ellos. La cultura de la productividad. 

Una de mis creadoras de contenido favorita hablaba de cómo era ella parte también de este nuevo movimiento y se dejaba de lado el bienestar físico y emocional porque tu lista de pendientes no te lo permitía. Hizo un mea culpa y notó que estamos consumiendo una especie de productividad tóxica y se nos está yendo de las manos.

Entonces, me pregunto, ¿Soy productiva si solo realizo una cosa de mi lista de diez? ¿Soy productiva si solo estoy en mi cama? ¿Qué es ser productivo?

Buscando algo de información al respecto, la cultura de la productividad nos incita a creer que solo tendremos un buen día si es que somos productivos. Pero, hay que tener cuidado, estar ocupado no significa ser productivo.

El ser productivo es saber qué hacer y que no, saber escoger lo mejor en cada momento. 

Si tú, mientras lees esto crees que no has avanzado con ninguno de tus pendientes porque realmente sientes que debes descansar, estás siendo productivo(a). Si escoges tomar una siesta ahora para relajarte y luego empezar a escribir tu tesis, estás siendo productivo(a). Yo, con algunas tareas pendientes, elijo escribir un poco y sí, estoy siendo productiva.

No todo es responsabilidades, a veces, lo mejor que podemos hacer para ser productivos es hablar con la almohada. Cerrar los ojos y simplemente no hacer nada.

Hacer nada es productivo. Y hoy, soy productiva.

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