Ir al contenido principal

Tres años, seis meses y cinco días después

Tal vez este solo sea un regreso único y no planeado en mi vida, o tal vez no. En todo este tiempo han pasado tantas cosas que podría resultarme aburrido contarlas pero, para resumir..

Encontré un empleo que amaba y que luego tuve que dejar para empezar la universidad (sí, volví a la universidad por una carrera muy diferente a la primera). Conocí muchas personas —algunos hombres— y creo que existe una pequeña recuperación interna de la cual aún no me siento capaz de hablar pero sé que está ahí.

¿Qué más sucedió? Pues, contra el pronóstico de muchos no me embaracé y ya estoy a unos meses de los 24. 

Tres años resumidos en el doble de líneas. Fuera de eso, estoy viva, con rasguños pero viva.

Quise abrir otro blog pero me encuentro en un estado de poca motivación y cero creatividad y me pierdo en las ideas que quiero plasmar en la pantalla. Si fuera tan sencillo como redactar en Google Docs hubiera vuelto hace mucho tiempo... al menos eso quiero pensar.

Estoy feliz, me siento feliz. Y por primera vez esa felicidad es tan íntima y tan mía que no tiene sentido compartirla.

Tengo algunas cartas que me gustaría publicar, son cartas con destinatario específico pero anónimo. Estoy trabajando en una novela, sí, algo grande y tan agotador que hasta el momento solo tengo ideas sueltas.

Descubrí lo rico que es el café y más aún en invierno. Me puse algunas metas a inicios de año y, aunque estoy lejas de cumplirlas, ahí siguen. 

¡Vivimos una pandemia! Por unos minutos olvidé este hecho y no saben lo bien que se siente. Hace poco más de un año pasaron dos cosas muy importantes para mi: la primera, un virus se propagó por todo el mundo y la segunda, es un secreto.

¿Les comenté que ahora uso mi segundo nombre? Sí, ahora soy Alissa. Me siento más segura y más bonita así. 

Subí, después de años, una foto a Instagram y creo que se puede quedar de manera indefinida ahí.

No sé ustedes pero siento que soy otra, tal vez estos tres años, seis meses y cinco días fue el tiempo que necesitaba tomarme para sanar algunas heridas, vivir otras tantas y conocerme realmente. 

Volveré, pronto lo haré. 

Gracias a quien está aquí, a quien permaneció, a quien leyó esto hasta el final. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agosto

Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo. Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso. Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quie...

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

A la persona que va a quererme a mi y a la ansiedad que tengo

  A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que saber que no será fácil. Que va a ser complicado y que es trabajo de todos los días. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que aceptar que lo que soy ahora es producto de malas experiencias, mentiras, violencia, malos tratos, traumas, entre otros. Que no es que siga viviendo en el pasado, es solo que en mi cabeza ya tengo pensado los noventa y nueve escenarios por los que no vamos a funcionar y otras noventa y nueve formas de cómo resolverlos. Pero lo cierto es que al final siempre pasará la número cien. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que hacerte de la idea que necesito que me diga que me amas cada día porque sino, pensaré que hice algo mal las veinte tres horas y cincuenta y nueve minutos restantes del día. Espero que puedas entender que vivo con ansiedad constantemente y no dejo de pensar en que todo a mi alrededor está mal o terminará...