Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2016

Una ecografía y no hay bebé

Fui a la clínica. La noche anterior estuve algo delicada, caminaba con algo de cojera y mis papás pensaban que iban a tener que internarme y prepararme para una operación. Me quedé dormida y si me molestaba aquel dolor, no lo sentí. Esta mañana, era otra la historia. Me duché para ir a clases, delineador en mis ojos, rimel en mis pestañas y gloss en los labios. Uso el color vino solo en ocasiones especiales. Me encontré con mi prometido allá y luego de un par de besos tiernos, cada quien a su clase.  A las nueve de la mañana, papá me llamaba. Iba a ir a la clínica. Tenía que saber que había en mi cuerpo que me causaba cierta molestia. Mi prometido y yo pensamos que estábamos esperando un bebé. Cuando me hacían la ecografía, confieso, buscaba un pequeño frijolito en la pantalla negra. Alguna cosa redonda o o algo que pudiera ser dicho como "estás embarazada". Pero no había. No hay embarazo. Al salir, llamé a mi prometido y me preguntó: ¿Estás embarazad...

Un día como hoy hace cuatro meses

Como ya habrán leído, estoy en una relación. De hecho, estoy comprometida.  Sí, tengo un anillo en mi dedo. Hoy he decidido contar esta historia. Sé que ya he contado de mis relaciones anteriores que por cierto fueron no los mejores momentos de mi vida por razones que no voy a detallar, quiero decir que si no conté esto antes fue porque me encanta guardar las relaciones para mí. Esta noche de 20 de Abril voy a escribir en Blogger la historia del amor de mi vida y mía. Hace cuatro meses exactamente lo conocí, podrán decir que habernos comprometido fue un paso muy rápido por el tiempo y demás pero siempre creí que cuando de sentimientos se habla, el tiempo pasa a segundo plano.. Es menor que yo por un año pero no daré su nombre por el momento. Estudia Administración en el mismo lugar que yo y se recibirá el año siguiente. Tiene buenas calificaciones, buen bailarín, es un buen oyente y sobretodo el mejor de todos. Es alto y de ojos oscuros como la noche. Cab...

En el autobus

Eran las 18:00 hrs del día de hoy y estaba de regreso a casa. Me demoré como treinta minutos en subir a un bus más o menos vacío para volver a casa. Andaba con la mochila a la espalda, cansada y con frío. Un señor se paró del asiento del cual yo me sujetaba para no caer y a mi lado había otro hombre. ¿Saben? Por una vez pensé que me lo iban a ceder. No es que no haya otras mujeres con bolsos o mochilas pero yo estaba cerca y simplemente lo esperé.  Pero no pasó. El señor que tenía una pequeña mochila que no pesaba ni la cuarta parte de la mía se sentó y empezó a husmear en su celular.  Reventé en cólera y vi a mi alrededor. Habíamos tres chicas con mochilas y/o bolsos y más peso y más de la mitad del autobús estaba ocupado y por hombres, que iban cómodamente sentados. Yo entiendo que todos estemos cansados pero ¡Por Dios! Cedan el asiento a una mujer al menos. Me ha pasado que escolares me han dado su asiento porque me veían con mochila y algo más en la mano, ...

Primer día, último ciclo, un regalo y mi prometido

Anoche no quería ir a clases, me sentía mal -aunque quizás esa no sea la palabra adecuada-, y le dije a mi prometido en medio de la tensión del momento que no pensaba ir a clases hoy. Que me iba a ir a la orilla y vencer mi miedo. Me preguntó que prefería: ir a clases con él o perderme con él en el mar. Mi decisión fue la mejor. Pasó temprano por mi y me sorprendió con un peluche de un perro que me cautivó. Me besó dulcemente y fuimos juntos a clase, volvimos al lugar donde empezamos. Mi prometido empieza su cuarto ciclo, yo el último. Sí, este año me gradúo. Ya estoy vieja, já. íbamos hablando durante el camino, compartiendo besos ocasionalmente y risas. Mi noche pudo haber sido mala pero hoy, con él, me siento bien.  Luego vino de nuevo, me iba a clases de inglés con él y la tensión volvió. De pronto el rimel se me corría, él estaba ahí y ambos acompañados por el silencio. Y no bajé. No bajé del carro, me pasé. Se puso de pie y me dijo que me vaya, que ya no me iba a...