Según facebook mañana cumples años. Es lógico que no te lo voy a preguntar porque sería muy estúpido de mi parte, pero lo que viene en las siguientes lineas, no lo es...
Bien sabes la primera impresión que me causaste. Te odié. Te deseé el mal e incluso te quise asesinar, pero no lo hice, porque la hacías feliz a ella. El tiempo pasó y mi opinión hacia ti no cambió en lo absoluto, salvo en una u otra ocasión. Por cosas del destino físicamente no estabas, pero en cada una de las palabras que ella pronunciaba, mencionaba tu nombre. Te odiaba.
El año acabó. Las cosas seguirían iguales, pensé yo. ¡Qué equivocada estaba!
Sabemos, ambos, que me costó hacerme de la idea de entablar una amistad entre ambos, no sé si sean prejuicios de mi parte o es que soy una persona cerrada pero aún así, me di la oportunidad de conocerte.
No entraré en detalles de cómo es que empezó esto pero si quiero recalcar algunas partes de la historia. En algún momento, como ya te lo dije, me lastimaste. Si, con palabras que aún resuenan en mi cabeza y que, cuando me da la gana, las leo en mi ordenador. No sabes exactamente que pasó después de que te leía llamarme fea, débil, frágil, sin atributos... para tu tranquilidad, no me lastimé.
Me hiciste sonreir, en otro punto de la historia. Cosas que eran muy sencillas eran el motivo por el cual sonreía de una manera estúpida y me iba a la cama pensando en ello.
No sé si le pueda llamar relación o amistad ya que no somos ninguno de los dos. No hay títulos aqui, sólo dos personas con algunas cosas en común. Y entonces fue que oí tu voz, después de mucho tiempo... no fue bueno. Oir tu voz simplemente me recordaba a ella, y su historia. La historia que ustedes tuvieron.
No me iré por las ramas porque el tiempo me apura y quiero ser clara y breve con este fragmento...
Tal vez leas esto esta noche, tal vez es de madrugada, o quizás lo estás releyendo... no sé, el punto es que estoy aqui. Escribiendote. Un 14 de abril del 2014, siendo las 07:18 pm. Me encuentro contando las horas para ver el eclipse lunar, que por cierto, ¿lo verás? lo dudo. Dudo que lo hagas.
No sé cuantos días han pasado de la última vez que hablamos, tengo la sensación de que estás enojado. No te culpo. Tal vez no te he tratado como lo mereces, o tal vez te he tratado demasiado... respiro profundamente y decidida que leerás esto hasta el final, te agradezco por las lágrimas y risas que me has robado. Por aquella noche que te animaste a llamarme sabiendo que tal vez pude haberte mandando al diablo. Por la vez que me hiciste sonreír cuando lloraba frente al ordenador. Por la vez que me mandaste ese mensaje diciendo que me querías, por la vez también en que me dijiste que las blancas son tu tipo. Y en especial si son bajitas. Gracias por la vez que me dijiste que no diga que soy un asco. Te agradezco por cada segundo que has intercambiado palabras conmigo.
Gracias por darme la oportunidad de tratarte como persona, y, sobre todo, porque aguantas mis constantes cambios de humor aunque sé que en algún momento te cansarás. Soy consiente también de que te puedas ir, sabes que eres libre de hacerlo, sólo espero ser lo suficientemente fuerte como para olvidarlo.
Gracias por quererme. Y lamento no confiar en ti, lamento si en algún momento te traté mal, lamento todo la verdad. Pero no lamento estar escribiendote.
Que pases un bonito cumpleaños, cuidate mucho.

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