¡Cómo es la vida! De nuevo aquí, frente a un ordenador preparando una entrada para otra persona, creo que escribir para anónimos, me está gustando. En esta ocasión elegí a cuatro. No, no es Tobías. Es alguién a quién puedo tocar...
¿Nunca les ha pasado que ven a una persona y la juzgan? Ese es mi gran defecto. Cuando conocí a cuatro, en mis adentros, aseguré que sería sólo una persona que pasaría por mi vida y que mañana más tarde, no recordaría. Me equivoqué.
Me tomé la molestia de hablar con esta persona, de conocer un poco más sobre su persona, y me di cuenta de lo equivocada que estaba. Pronto oiría esa risa escandalosa que tiene, los ojos hermosos que hacen juego con su rostro no muy pálido y pues, el tiempo me demostraría que no debo juzgar al libro por su portada.
Cuatro, es un nuevo libro que empecé a leer hace poco tiempo. Con el pasar de las páginas me va demostrando que no tengo que apresurarme, puedo vivir cada página como si fuera un día de mi vida... con él puedo tomarme la libertad de no leerlo pero aún así no pierdo la hilación. Ya sea mañana, tarde o noche, el libro se encarga de cautivarme. Me roba sonrisas, causa en mi emociones que se encontraban guardadas.
No quito mis ojos de Cuatro, y ¿saben que es lo que mas me gusta? el aroma a libro nuevo que emana cada día que lo tengo entre mis manos. No sé si encontrarlo fue lo mejor que me ha pasado pero sé que mientras lea cada una de sus páginas, me iré sorprendiendo. Me irá cautivando como ya lo ha estado haciendo.
Sonará confuso, primero hablé de una persona y luego de un libro, dejo el beneficio de la duda, tal vez hable de una persona, o tal vez no...

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