Ir al contenido principal

Propuesta Indecente



Que esta noche sólo seamos dos amantes que se sostienen de todo y de nada a la misma vez.

Llega a mi casa cuando el reloj marque las once, tú, elegante de pies a cabeza, con esa fragancia seductora a la cual no me puedo resistir. Yo, vestida sólo con una delgada tela de color azul oscuro, zapatos de tacón y el cabello recogido.

La cena está lista, pero hoy no comeremos comida. Con mucho cuidado y sólo con la luz de velas, me entrego a tí, en cuerpo y alma.

A paso ligero pero seguro te acercas a mi, tu dedo se desliza por mi desnudo muslo y directamente se adueña de la pequeña parte de mi anatomía que será tuya. Te hago una Propuesta Indecente, susurras en mi oído. Nos acercamos y tu viril órgano está más que listo. Levantas aún más el vestido y tus maravillosos dedos de pianista hacen su trabajo.

Susurro palabras incoherentes en tu oído, mi mano derecha baja hacia tu cinturón y decido desabrocharlo. Ante mi nace tu amiguito, lo tomo entre mis manos y realizo movimientos de arriba hacia abajo.

Caemos al sofá, mis bragas ya no están más. No he probado tus labios aún, pero no importa, sólo quiero que vengas tú y seas mi primero y único. Haces masajes en la parte baja y mi vientre empieza a quemar. Todo mi cuerpo son puras sensaciones y mis movimientos cada vez, más rápidos.

Me miras a los ojos, con tristeza. Te miro devuelta, con amor. Entras en mi, empieza a doler. Te detienes. Me relajo. Continuas y exploté. La sensación de que me estás haciendo tuya es más que placentera. Empiezan los vaivenes más rápidos, nuestras caderas chocan entre sí una y otra vez. Los orgamos no tardan en aparecer, gritas mi nombre y yo el tuyo. Estoy a punto de llegar al climax perfecto.

¡Jesúcristo! Tuve mi primer orgasmo con un hombre que no es mi marido, mi virginidad ahora le pertenece a un completo desconocido. Luego de recuperarnos, te empiezas a retirar y lágrimas por mis ojos ruedan. Sólo fue eso, sólo fue sexo...

Sigo postrada en el sofá. Subes tus pantalones y acomodante bien tu ropa de trabajo, decides irte. Cierras la puerta. Lloro esta vez con mas fuerza, los sollozos se hacen cada vez más fuertes. La puerta suena. No eres tú.

Abro. Ahí estás. ¿Por qué? Te amo, y decides quedarte.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

Agosto

Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo. Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso. Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quie...

Enamorarme de él

  Escrito el 22 de Marzo del 2023 Ha pasado un mes y medio desde que lo conocí. Ha pasado un mes desde que nos dimos nuestro primer beso. Han pasado veinticuatro días desde nuestra cita. Han pasado dieciocho días desde su primera conjugación de dos palabras. Han pasado diez días desde su primera conjugación de dos palabras aún más profundas que la primera. Por la tarde vi un video que decía que las mejores relaciones (y en las que sabes que es una buena) cuando ambos se convierten en super cercanos en menos de un mes. Me identifico. Tengo muchas pruebas y cero dudas. Estoy enamorada. Y por primera vez, no me duele estarlo. Lo único que me duele son los pensamientos en mi cabeza, todos y cada uno de ellos. Los pensamientos en los que me deja, en los que se enamora de otra chica, ya saben, una menos violentada física y mentalmente, una con menos -mucho- menos trauma de la infancia. Esas duelen. No siempre, casi nunca, pero ahí rondan. Entonces se los digo, escucha e imagino que menta...