Ir al contenido principal

Siete para los 20

Mi mamá hace -casi- 20 años me tenía en su barriga. Ella estaría por cumplir sus 27 años sin saber que días después yo vendría para hacerle compañía. 

Cuando le pregunto a mi mamá cómo es que fue el parto; se sienta en el sofá, me pide que deje el móvil o apague el televisor y empieza, sus ojos empiezan a brillar y narra la historia. La misma historia que cuenta en las reuniones familiares o cuando simplemente le da la gana de hablarlo.

Confieso que no esperaba llegar a esta edad por motivos que hoy en día son insignificantes. Pero, ya estoy aquí.

Con una canción que tiene un gran valor sentimental para mi escribo estas líneas, esperando partir pronto en busca de inspiración para poder seguir con mis papeles en blanco.

¿Tengo que hacer un recuento de mis mejores 20 momentos hasta hoy?

Lo haré un día antes. Lo leerán aquí. Una nunca sabe que puede pasar en estos seis días siguientes, a lo mejor y llega mi banda favorito y consigo un selfie con ellos, ja, nunca pasará.

Mis últimos días con 19 los disfruto; río mucho, bailo, canto en la ducha, me saco fotos a color, tengo nuevos proyectos en mente, escribo, río nuevamente, es más, estoy más espontánea que nunca.

Llegar hasta aquí me emociona, las palabras por un momento no me alcanzan para describir estas emociones y mucho se lo debo a mi madre.

Bueno, esta jovencita tiene que buscar su inspiración.

Hoy, estamos a siete de los 20..

¡Que empiece la cuenta regresiva!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Agosto

Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo. Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso. Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quie...

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

A la persona que va a quererme a mi y a la ansiedad que tengo

  A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que saber que no será fácil. Que va a ser complicado y que es trabajo de todos los días. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que aceptar que lo que soy ahora es producto de malas experiencias, mentiras, violencia, malos tratos, traumas, entre otros. Que no es que siga viviendo en el pasado, es solo que en mi cabeza ya tengo pensado los noventa y nueve escenarios por los que no vamos a funcionar y otras noventa y nueve formas de cómo resolverlos. Pero lo cierto es que al final siempre pasará la número cien. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que hacerte de la idea que necesito que me diga que me amas cada día porque sino, pensaré que hice algo mal las veinte tres horas y cincuenta y nueve minutos restantes del día. Espero que puedas entender que vivo con ansiedad constantemente y no dejo de pensar en que todo a mi alrededor está mal o terminará...