Ir al contenido principal

Si te pide que lo acompañes, ¿te vas?

Mientras tomábamos desayuno y mi té se cargaba aún más la pregunta salió.

Recuerdo que se la dije mirándola fijamente a los ojos, lo pensó un poco. Para mí ya era sorpresa saber que siquiera lo pensaba, entonces tomando una respiración profunda, dijo:

Ahora, no. Ahora tengo una "relación" pero no lo sé. De pronto el volvió a aparecer y yo siento cosas, yo lo quiero. Pero también estoy estudiando.

Entonces quise reformular la pregunta. 

Si estuvieras soltera, no trabajas actualmente y ya  te graduaste, él te busca y te dice que tomes un avión con él, ¿lo haces?

Sí.

Y sus ojos brillaron.

Y una curva se formó en sus labios.

Y era otra persona quien me respondía. Era una persona cuyo corazón volvía a latir, cuyas heridas posiblemente iban a ser sanadas, era otra.

Sé que con él tendré estabilidad, y no la económica; tendré estabilidad emocional. (Aquello que no tengo actualmente) y será bonito. Él no me va a cortar las alas.

Y por un momento me ponía en sus zapatos -zapatillas-, tratando de llegar a entender su punto. Y lo logré. Si sonríe de esa forma, si habla de esa forma, si actúa de esa forma.. si está de esa forma por él, me gustaría pagarle el pasaje.

Agregó una pregunta para disipar la tensión: ¿Irás a visitarme cuando nos vayamos? Te mando el pasaje y lo demás.

No lo pensé dos veces y le dije, gritando prácticamente, que sí.

Y que tendría que alojarme en su casa.

Y rió. Después de días la vi reír.

¿Es eso amor?


Comentarios

Entradas populares de este blog

Agosto

Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo. Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso. Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quie...

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

A la persona que va a quererme a mi y a la ansiedad que tengo

  A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que saber que no será fácil. Que va a ser complicado y que es trabajo de todos los días. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que aceptar que lo que soy ahora es producto de malas experiencias, mentiras, violencia, malos tratos, traumas, entre otros. Que no es que siga viviendo en el pasado, es solo que en mi cabeza ya tengo pensado los noventa y nueve escenarios por los que no vamos a funcionar y otras noventa y nueve formas de cómo resolverlos. Pero lo cierto es que al final siempre pasará la número cien. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que hacerte de la idea que necesito que me diga que me amas cada día porque sino, pensaré que hice algo mal las veinte tres horas y cincuenta y nueve minutos restantes del día. Espero que puedas entender que vivo con ansiedad constantemente y no dejo de pensar en que todo a mi alrededor está mal o terminará...