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Mostrando entradas de abril, 2021

Las pérdidas que compartimos vol.2

Anoche lo entendí. Entendí por qué no me siento cómoda con el duelo y todo lo que este conlleva. La tortura desgarradora, triste e infinita de contar la misma historia una y otra y otra vez, de repetir la misma secuencia de palabras a tantas personas que, con una fuerza y valentía que admiro, te dicen: “mis más sentidas condolencias.” Debería ser considerado inhumano el hecho de tener que revivir los momentos más alegres de alguien que ya no está, de recordar con una sonrisa a alguien quien significó mucho en nuestra vida mientras los ojos se llenan de lágrimas. Hace casi una semana perdí a mi abuela y aunque, yo siento que lo estoy llevando de la mejor manera posible, no está sucediendo lo mismo con mi papá. Mi papá ya no es mi papá, es un fantasma. Hace bromas pero no puede dormir, cierra los ojos pero no descansa, habla pero no expresa realmente lo que siente. Mi papá no es mi papá. Tiene mucho odio por dentro, la ira lo consume y recuerdo que dijo que se quería suicidar. Yo, por ...

Las pérdidas que compartimos

En lo que va del año 2021, he llorado tres pérdidas. Mis dos padrinos y mi abuela. Me atreví a compartir abiertamente mi primer duelo en marzo y mi celular se llenó de lamentos y palabras de consuelo. Me sentí incómoda. Nunca fueron de mi agrado las frases que se intercambian cuando la muerte de alguien toca tu puerta, me hacen sentir que existe un lamento imaginario e irreal por alguien que ya no está, alguien que se fue y quizás no tuvo la opción de despedirse. Triste y desgarrador. Aún no logro descifrar exactamente el sentimiento que causa en mí el pésame, pero sé que no me agrada escucharlo. Y tampoco decirlo. Considero que tengo una relación extraña con la muerte. La respeto y a la vez, me aterra. Me da miedo el tener que enfrentarla — ya sea de primera mano o verla de lejos— y no poder volver a ser quien era. Me aterra el, en ocasiones, sentir que me visita y solo me observa desde una prudente y tentadora distancia. Se queda ahí, inmóvil, estática, respirando erráticamen...

Tres años, seis meses y cinco días después

Tal vez este solo sea un regreso único y no planeado en mi vida, o tal vez no. En todo este tiempo han pasado tantas cosas que podría resultarme aburrido contarlas pero, para resumir.. Encontré un empleo que amaba y que luego tuve que dejar para empezar la universidad (sí, volví a la universidad por una carrera muy diferente a la primera). Conocí muchas personas  —algunos hombres — y creo que existe una pequeña recuperación interna de la cual aún no me siento capaz de hablar pero sé que está ahí. ¿Qué más sucedió? Pues, contra el pronóstico de muchos no me embaracé y ya estoy a unos meses de los 24.  Tres años resumidos en el doble de líneas. Fuera de eso, estoy viva, con rasguños pero viva. Quise abrir otro blog pero me encuentro en un estado de poca motivación y cero creatividad y me pierdo en las ideas que quiero plasmar en la pantalla. Si fuera tan sencillo como redactar en Google Docs hubiera vuelto hace mucho tiempo... al menos eso quiero pensar. Estoy feliz, me siento f...