Quisiera que esta publicación sea leída por muchas personas, quisiera. Mi nombre ya lo saben y no tengo ni veinte años. Soy peruana. Sí, el país donde las últimas semanas se ha visto cubierto por lodo, agua, tierra y demás. Estos días lo único de lo que se hablaba era de desastres naturales, personas rogando por un lugar donde vivir, niños sin agua, animales huyendo aterrorizados. El presidente dice que "aún no se puede declarar una situación de emergencia nacional". Señor, ¿cuándo es el momento? ¿Cuándo estemos todos hundidos bajo el huayco? ¿Cuándo nos quedemos sin servicios básicos? Señor, ¿tenemos que seguir yendo a trabajar, estudiar con miedo de saber si no volveremos? Nadie en mi familia ha salido por la prohibición de clases, mi prometido trabaja en el Centro de la ciudad y no sabe le miedo que tengo que le pase algo, apenas tiene 18 años. Vivo en Los Olivos, sí, aquí también puede llegar el río pero este fragmento no es para pedir por mi o mis seres queri...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.