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¡Tengo un blog, damn it!

Es extraño sentarse frente a este ordenador y no dedicarse a hacer tareas. No he puesto música como suelo hacerlo y ni siquiera he sido capaz de quitarme el pijama en todo el día.

La universidad me resulta aburrida este semestre y volví a tomar píldoras, uno de mis amigos más cercanos está ausente y no sé por qué. He tenido mis risas públicas y mis llantos en silencio, mis tendencias suicidas y mis ánimos de descubrir un libro nuevo.

Cuando quiero, escucho música romántica que había dejado en el olvido y ahora mismo mis padres creen que estoy haciendo un trabajo desmedido, una rima muy mala ¿verdad?

No quiero leer el último WhatsApp, ni tampoco una red social revisar. Solo quiero ir a dormir y mañana despertar muy feliz.

Mamá se compró una nueva licuadora y está feliz por ello. ¡Mamá te mereces más que un artefacto, te mereces el mundo entero!

Falta poco para las 11 y recuerdo que aún pido mi deseo. Nunca se cumple, es en vano. Pero siempre lo intento.

¡Tengo un blog, maldición! Y desde Junio que no he escrito.

Tengo mucho que contar pero poco tiempo para hacerlo, quizás deba volver aquí, total.. aquí sí soy feliz.

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