No puedo creer que mi reloj marque diez minutos para las 11. Tengo los ojos hinchados del llanto y mi móvil cargando.
No hay música de fondo y como siempre, tengo tareas universitarias pendientes. ¡Mierda, tengo tarea que no he hecho y es para mañana! La haré en el bus, já.
Entonces pensé..
Hace una hora Miguel me dijo que se iba a dormir y me dijo: "Descansa.. bueno, a la hora que tengas que descansar." Y me reí.
Un par de chicas con las que llevo inglés creen que es mi novio, pero están equivocadas. Es ese amigo al cual no puedes describir porque si lo intentas es como si solo dijeras cosas buenas que nadie entendería y se prestara a malos entendidos.
Nos conocimos hace... ¿cuatro meses? ¿más? ¿menos? ¡Qué se yo! Pero creo que nos llevamos bien al poco de conocernos.
Estudia Psicología (yo siempre hablé mal de los psicólogos y ahora escribo sobre uno, lección aprendida vida), es mayor que yo por unos meses y es más alto. ¿Quién no? No se peina y lleva dos anillos. Toca guitarra y ukelele, hace de mi vida una tortura divertida y su cabello es rizado.
Miguel me hace reír, Miguel me trata mal pero me hace reír.
Le importa un bledo todo, pero me hace reír.
Incluso cuando quiere tratarme bien, me hace reír.
Miguel me manda a la mierda cuando tiene oportunidad y da buenos abrazos cuando me ve llorar, Miguel tiene dedos graciosos, una voz divertida y bonita sonrisa. ¡Se le marcan los hoyitos en la mejilla!
Estoy segura que mañana o me insultará o al diablo me mandará pero me hará reír.
Gracias Miguel, por las veces que me haces reír.
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