El amor duele. Duele tanto que te gusta, te acostumbras a la idea de amar a alguien que sabes no te corresponderá, de pensar que esa persona te mirará de la manera en que tú la miras. Porque así es, el amor duele y amamos que nos duela. Nos hace sentir más vivos que nunca.
Entonces tomémonos una fotografía, para que cuando estemos lejos recordar a aquella persona, revivir aquel momento, pensar en las palabras, recordar la circunstancias e imaginar una continuación...
También es dificil. Tan dificil como los problemas de matemáticas en los que tienes muchas maneras de hallar "x" pero solo una es la correcta. El amor cura las heridas, ¿o es ese el tiempo? el tiempo te demuestra quienes te aman lo suficiente como para hacerte cambiar la página. Entonces, ¿quién cura, el amor o el tiempo?
Dejémonos de rodeos, llévame contigo en esa fotografía propuesta antes. No ocupará mucho espacio en tu maleta, pero sí en tu corazón. Llévame al baño, a tu cocina, a tu trabajo, donde tus padres, de viaje a Los Alpes. Llévame a Las Vegas aunque no me tengas contigo cuando vayas a bailar en la noche.
Recuérdame. Cuando por casualidades de la vida encuentres nuestra fotografía y esté arrugada, casi rota... nos verás. El tiempo ha pasado pero detente en ese segundo. Piensa un poco y míranos, ¿estamos sonriendo, verdad? ¿ves como me tomas de la cintura? Mira justo ahí, mis ojos brillan. Los tuyos también.
Son nuestras memorias.
No sabré en qué momento la volverás a ver y decidas volver. Te habré extrañado tanto que puedo jurar que tendré una copia de esa misma fotografía debajo de mi almohada. La veré antes de dormir y luego de despertar. Te pensaré, te recordaré. Tal vez incluso te lloraré pero te esperaré.
¿Recuerdas como me besabas? Entonces llegarás. Volverás con la fotografía casi desecha entre tus dedos, correré hacia tus brazos y todo se volverá a detener en ese instante.
Estoy en casa.
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