Escrito un 7/05/14
Antes de empezar a estudiar había dejado olvidada mi pluma y mis páginas en blanco habían sido guardadas en el fondo de mi gaveta... hasta que le hablé a cierto muchacho de ojos negros, alto y de risa escandalosa...
Me suele pasar que se me hace más sencillo confiar en alguien que acabo de conocer que en alguien que ya conozco, y esto fue lo que pasó...
A Victor... pero no a Germán... (que cabe recordar vive en San Germán, si se cruzan en su camino cuiden sus cosas y que sabe la definición de pusilánime).
Victor es el muchacho que me ayudó a escribir Dejenme Llorar y Decir Adiós, quien dice ser el muso inspirador de esta escritora amateur, y quien merece tener una página en blanco con su nombre en ella. Un joven mayor que yo, pero con un nivel de madurez de un puberto (como él les suele decir), que dice tengo talento para escribir y que estudiar Literatura debe estar en mis planes.
El tipo que cree que Iquitos y Loreto no tiene relación alguna y que 10 americanos juntos hacen una orgía... quien usa ropa de marca, tiene un iPhone que a duras penas le sirve y cuyo ingles es... malo. Joven que compra en el Jockey Plaza, dice que está a dieta, que llega tarde a clases cinco de cinco días, y, a quien no le gusta la chanfainita.
Muchacho con el quien profesor de Comunicación dice hay algo (hasta donde yo sé los únicos planes de Pinky y Cerebro fueron conquistar al mundo), a quien le pido plata para mis libros y accede a prestarme, quien no entra a una librería, quien me dijo que era adicto a las zapatillas y que tiene un pliego cutáneo, Victor es el sinónimo de que si tengo +20 y le quito 20 me queda mas.
Quien al parecer le gustó que lo haya llamado "Sr. Director" y que me llama "asistente" (como si me pagara por ello), quien dice que en el Contrato de Compañerismo, en las letras pequeñas (letras que nadie lee) dice que debo prestarle mi tarea de inglés. Quien da risa cuando dice "maldita pobreza" o quien escribe breack en lugar de break. Maldito ignorante. Quien llamó una mañana a las siete y media para hacer la tarea.
Quien -por lo que he oído- si se ríe con un jajajaja y puede seguir por largas horas. Victor, quien talvez esté leyendo esto o le haya dado suficiente pereza como para seguir o tal vez yo no se lo mostré. Victor, tal vez te estés preguntando si escribiré algo bueno de ti o que si en las siguiente lineas no haré nada más que escribir tonterías reales de ti.
Victor, cuyo apellido es un verbo en inglés (apuesto a que ni enterado estabas) y que... es el único en quien confío dentro de las cuatro paredes del 503. Después de todo lo que has leído, si es que te animas a continuar... es tu responsabilidad.
Bien, ahora me pongo seria, pongo una canción que le gusta en mi reproductor, selecciono la opción repetición y comienzo a llenar la página en blanco que dije anoche que completaría...
La primera vez que escribí sobre él fue en Marzo, comentando que me caía bien. Las cosas han cambiado desde ese entonces... ya no me cae bien en absoluto... le tengo cariño. El de alguna manera u otra me ha demostrado que una cara bonita pueden tener todos pero que la confianza de poder hablar con alguien y saber que no te oye sino que te escucha, pocos la poseen.
Es confuso, y tal vez muchos crean que oír y escuchar es lo mismo pero no, él escucha o por lo menos yo siento que lo hace. Después de mucho tiempo una persona me hizo escribir. Y lo vale.
Hasta esta tarde, solo me queda agradecer (haré ese famosos discurso de agradecimiento cuando te dan el premio que tanto querías) y si tú Victor, no quieres seguir leyendo no hay problema. Tiendo a escribir mucho en ciertas ocasiones...
Gracias por aquella primera vez que te hablé y me dijiste que no tenías grupo, porque de haberme dicho otra cosa, tal vez yo no estaría haciendo esto. Gracias por decir que me prestarías el dinero que necesitaba para Bajo la misma estrella, por decir que te caía bien en ese entonces. Por la vez que en que me comentaste que vivías en un cerro y que no tenías agua para bañarte.
Por decirme que en realidad tienes 41 años y que nunca llevaste inglés en tu escuela. Por decirme que eras bueno en Economía pero eres un asco en Lógica. Por decir que te pones castaño cuanto estás sensible, por escuchar, por preguntar si estoy bien, por dejarme ser Cerebra y por decir que cuando cumpla los 18 me llevarás a Egipto. Por esconderle cosas a Harry Pedro Carlos, por el cuarto de pollo que comimos la otra vez y por esperar a que terminara ese pan con pechuga (¿cuándo comemos otro?)
Gracias por dejarme escribir para y sobre ti, por decir que anoche el Victor jodido se había perdido en el desierto del Sahara y que me tienes un cariño de 9'400.000 km2. Por esa primera vez que me acompañaste al paradero de Metro. Por la vez que fuimos a recoger a mi hermana. No sé si me olvide de algo, quizás hay muchas cosas por las cuales deba agradecerte, pero la más importante es por ser "peque" y tu "ojón", por ser "pinky" y yo "cerebra", es más, tal vez siga escribiendo sobre ti... pero creo que por el momento esto es todo lo que tengo que decir.
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