Ir al contenido principal

Agosto


Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo.

Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso.

Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quiera o no quiera.

Canté tantas veces nuestras canciones porque solo así lloraba hasta el punto de quedarme dormida, no entendía porque después de todo este tiempo me seguías doliendo tanto. ¿Por qué? 

Hoy por hoy, ya no me hago las mismas preguntas. Ya no veo con tanta frecuencia la foto que tengo de nosotros, ya no espero que me llames. Ya no te espero con los mismos anhelos que en Abril. Hoy por hoy, lloro mucho menos, entiendo que te fuiste, que me dejaste. Entiendo que tu reacción no fue la adecuada. Hoy por hoy entiendo que tuviste razón cuando me dijiste que no sabía que es lo que me quieran. Hoy por hoy puedo escuchar nuestras canciones y el nudo en la garganta ya no me duele tanto. Hoy por hoy sé que aunque muero de ganas de abrazarte y contarte todo lo que fue de mi desde que te marchaste, prefiero escribirlo. Hoy por hoy, quiero hacer de ti mi mejor libro de poemas.

Hoy por hoy, y después de haber entendido que nunca fuiste mío y que debo de dejar de seguir viviendo con la esperanza de todo, voy a empezar a soltarte. 

Agosto me enseñó que debo soltarte. Que tengo que soltarte. 

Comentarios

  1. Gracias por este escrito ❤️‍🩹

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, por leer. Espero que sigas merodeando por aquí este 2024.

      Eliminar
  2. ¡Disfruté muchísimo tu publicación! Tus ideas invitan a la reflexión. ¡Sigue publicando publicaciones!

    ResponderEliminar
  3. Gracias por dedicarme unos minutos de tu tiempo y leerme. Espero este año seguir por aquí.

    ResponderEliminar
  4. Respeto por su deseo de mantenerse al día de las tendencias y temas actuales.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

A la persona que va a quererme a mi y a la ansiedad que tengo

  A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que saber que no será fácil. Que va a ser complicado y que es trabajo de todos los días. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que aceptar que lo que soy ahora es producto de malas experiencias, mentiras, violencia, malos tratos, traumas, entre otros. Que no es que siga viviendo en el pasado, es solo que en mi cabeza ya tengo pensado los noventa y nueve escenarios por los que no vamos a funcionar y otras noventa y nueve formas de cómo resolverlos. Pero lo cierto es que al final siempre pasará la número cien. A la persona que va a quererme a mí y a la ansiedad que tengo, tienes que hacerte de la idea que necesito que me diga que me amas cada día porque sino, pensaré que hice algo mal las veinte tres horas y cincuenta y nueve minutos restantes del día. Espero que puedas entender que vivo con ansiedad constantemente y no dejo de pensar en que todo a mi alrededor está mal o terminará...