Ha pasado un mes y medio desde que lo conocí.
Ha pasado un mes desde que nos dimos nuestro primer beso.
Han pasado veinticuatro días desde nuestra cita.
Han pasado dieciocho días desde su primera conjugación de dos palabras.
Han pasado diez días desde su primera conjugación de dos palabras aún más profundas que la primera.
Por la tarde vi un video que decía que las mejores relaciones (y en las que sabes que es una buena) cuando ambos se convierten en super cercanos en menos de un mes. Me identifico. Tengo muchas pruebas y cero dudas.
Estoy enamorada. Y por primera vez, no me duele estarlo. Lo único que me duele son los pensamientos en mi cabeza, todos y cada uno de ellos. Los pensamientos en los que me deja, en los que se enamora de otra chica, ya saben, una menos violentada física y mentalmente, una con menos -mucho- menos trauma de la infancia. Esas duelen. No siempre, casi nunca, pero ahí rondan. Entonces se los digo, escucha e imagino que mentalmente toma nota.
Las últimas dos semanas han sido increíblemente doloras, pero al mismo tiempo sé que pudieron haber sido peor. Mi depresión apareció en la peor de sus formas; sin embargo, desde la última vez que pise el consultorio, esta vez estaba realmente acompañada por alguien (y no iba a desaparecer).
Fue difícil encontrar las palaras y empezar a contarle parte de mi verdad. No me juzgó, como todos; dijo que lo entendía, como varios; se quedó a mi lado, como el único.
Enamorarme de él fue snecillo. No fue porque estaba sanando mis heridas o estaba llenando vacíos, enamorarme de él fue realmente eso, enamorarme de él. Fue enamorarme de él y su hábito de comer cinco veces al día, de tomar coca zero, de comer fideos de colores y de destrozar un tomate con las manos en lugar de usar un cuchillo. Fue quererlo mientras ponía un collar en mi cuello con un jaspe rojo en el mientras que en mis manos llevaba dos libros que me obsequió solo porque me gustaron. Fue amarlo mientras le decía que sea mi novio y me besaba bajo la lluvia.
Enamorarme de él fue aceptar y querer estar en una relación, porque sí, estamos en una relación. De lejos la más sana pero también la más "difícil". Para alguien que ha sufrido abuso físico, mental y emocional, es muy difícil descubrir, entender, aceptar e intentar una dinámica en la que sí importa lo que digo, en la que hay que comunicarse. Una dinámica en la que no me van a mentir mirándome a los ojos o en la que intenten agredirme en la calle. Una dinámica a la cual aún tengo que "adaptarme" (aunque no sé si esa la palabra).
Enamorarme de él fue volar con los pies en la tierra mientras me envolvía en sus brazos y nuestro alrededor desaparecía. Enamorarme de él fue vivir un día a la vez, escribir en mi diario, volver a reír y a comer. Enamorarme de él fue decidir ser mi mejor versión cada día, fue comprarle girasoles y hacerle flores de papel, enamorarme de él fue -en parte- enamorarme de mí en el proceso. Enamorarme de él fue hacer una playlist en Spotify con nuestras canciones, fue bailar en las calles y llamarnos por largas horas.
Enamorarme de él fue creer que yo merezco un amor bonito. Enamorarme de él fue decirle sí.
Enamorarme de él fue, es y será eso, enamorarme.
Qué bonito es el amor cuando es bonito🤍
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