Escrito el 20 de Marzo del 2023. 21:30hrs . No estoy muriendo, pero estoy sangrando. He dedicado cada una de mis noches de la última semana en llorar. Llorar como si me arrancaran la piel de los huesos. Le escribí a Greg, entendí qué era lo que me pasaba. Pensé que estaría mejor. No. Las tijeras de mi escritorio de gritaban de manera ahogada mi nombre. Por favor, paren. Todo está regresando. No es temporal, no va a durar unos días como siempre, ¿entonces cuánto? Ya no puedo más. Quisiera que ya no duela más. He sufrido mucho. Mi dolor es normal. No esta noche. Esta noche quiero quitarme la vida. Soy cobarde. No puedo, no quiero. No me atrevo. Alguien alguna vez me dijo que por qué quería quitarme la vida si aparentemente tengo todo. Porque yo me siento como nada. Mi cabeza dice que soy nada. Divago. Suspiro. Las lágrimas no dejan de caer. Nuevamente, mis tijeras gritan mi nombre. Hazlo. He tocado fondo. La última vez que pensé en quitarme la vida fue en Enero. E...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.