Ir al contenido principal

El día que me digas que me amas

  
Escrito antes del 04 de mayo.
El día que me digas que me amas no sabré que decirte o cómo responderte. Supongo habré roto en llanto tratando de repetirme esas palabras en mi cabeza mientras tú me miras a los ojos tratando de leer mi mirada. El día que me digas que me amas no estaré lista, no lo esperaré. Estaré usando jeans o quizás solo en ropa interior. Habremos tenido sexo antes o lo tendremos después. El día que me digas que me amas escribiré al respecto en mi diario, lloraré lágrimas de felicidad y sabré que es cierto lo que sientes. No le contaré a nadie, mentira, a casi nadie. Le contaré a mi mejor amiga y le diré que no sabía que decir. 

El día que me digas que me amas podrás hacerlo mirándome de frente o por teléfono, como el día que me dijiste que me querías. El día que me digas que me amas será un día cualquiera o una fecha especial, un doce, un día de mayo o quizás un día de julio. El día que me digas que me amas te pediré que lo digas nuevamente, pretenderé que no te escuché solo para que lo repitas. Le contaré a mi terapeuta al respecto y me dirá lo feliz que está por mí.

El día que me digas que me amas será otro de los días en los que me hiciste tan feliz, será como el día que me dijiste que me querías y como el día en que me preguntaste si quería estar contigo. El día que me digas que me amas sabremos que todo lo vivido ha valido la maldita pena y que quizás no resulte tan mala la idea de vivir juntos. El día que me digas que me amas espero poder decirte cuánto es que te amo yo a ti, a ti y a tus perfectas imperfecciones. 

El día que me digas que me amas sabré que también me estoy amando a mí misma con la misma fuerza. El día que me digas que me amas me habrás aceptado con defectos, me habrás consolado en los llantos, me habrás besado las cicatrices y me habrás acompañado en los momentos de soledad. El día que me digas que me amas te haré una broma y me arrodillaré ante ti y te preguntaré si te quieres casar conmigo.

El día que me digas que me amas va a tardar en llegar, no será esta noche, tampoco mañana o el primer fin de semana del mes que viene. El día que me digas que me amas en mis inviernos habrá salido el sol y dejaré de colorear mi vida en tonos grises. El día que me digas que me amas podrá ser un inicio o ser un final. El día que me digas que me amas entenderé que nunca nadie antes me amó y que nunca nadie me amará después. El día que me digas que me amas sabré que eres tú a quien llamar mi compañero perpetuo, con quien quiero ir a Paris y también al sur de nuestro país.

El día que me digas que me amas seré terraza y no sótano, seré libertad y no prisión. El día que me digas que me amas habrán sobrado las quinientas veces que nos dijimos que no.

Escrito algún día de junio.
El día que me digas que me amas ya no llegará, porque decidiste no quererme y no querernos más. Nos faltaron sábanas de hoteles, escapadas nocturnas, planes y como dice Orozco, nos faltó despertar con abrazos. Y entre sobras y sobras me faltas, y me faltan las sobras que tenía tu amor. Y realmente te sobraron las quinientas veces en las que me dijiste que no.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Usa tus puentes

En esta era de la comunicación masiva, la comunicación entre las personas es cada vez más difícil. Hablamos, sí. Y, a veces como loros. Pero nos cuesta hacernos comprender, llegar a nuestro interlocutor; expresar lo que pensamos y sentimos. Y, hablar de nuestras vidas es una necesidad humana importante. Una necesidad humana que muchas veces no podemos satisfacer por la falta de receptor. Pero otras veces, porque no encontramos las palabras apropiadas para expresar lo que sentimos.   “Lo que bien se piensa, bien se expresa” dijo Boileau.     Pero para expresarlo necesitamos los medios que son las palabras. Así decimos muchas veces: no tengo palabras para expresarlo. Y eso es cierto. Hay sentimientos tan complejos, íntimos o sublimes que las palabras nos quedan cortas para darnos a entender. Ya no, porque nos quedan cortas, sino porque lo corto es nuestro vocabulario. Esta cortedad de palabras para expresarnos, que muchas veces nos cohíbe y ...

Agosto

Hace cuatro meses te fuiste. Lo más irónico del amor es que en algún momento guardamos duelo por alguien que está vivo. Mayo fue doloroso, Junio fue doloroso. Julio me desgarró por completo. Sin embargo, Agosto se llevó consigo todo lo que alguna vez pensé que construiríamos juntos. Lloré más veces de las que puedo recordar, grité contra mi almohada pero también tuve el valor de borrarte. Eliminar tus mensajes con promesas vacías, tus te quiero que hoy solo me saben a desesperanza, eliminé tu número de teléfono que me costaba memorizarme. Te eliminé de mis redes sociales porque tenía que seguir mi proceso. Te ví varias veces, en una de ellas, mirándote a los ojos en el elevador quería gritarte cuánto te extrañaba, cuan nerviosa me ponías y así aún podíamos tomarnos el café que nos debemos. Pero no lo hice. Tomé otras decisiones. Verte y aceptar que ya no estás en mi vida. Y, como te dije alguna vez, yo sé que puedo vivir sin ti. Pero no quiero. Y, esta vez, ya no importa lo que yo quie...

Enamorarme de él

  Escrito el 22 de Marzo del 2023 Ha pasado un mes y medio desde que lo conocí. Ha pasado un mes desde que nos dimos nuestro primer beso. Han pasado veinticuatro días desde nuestra cita. Han pasado dieciocho días desde su primera conjugación de dos palabras. Han pasado diez días desde su primera conjugación de dos palabras aún más profundas que la primera. Por la tarde vi un video que decía que las mejores relaciones (y en las que sabes que es una buena) cuando ambos se convierten en super cercanos en menos de un mes. Me identifico. Tengo muchas pruebas y cero dudas. Estoy enamorada. Y por primera vez, no me duele estarlo. Lo único que me duele son los pensamientos en mi cabeza, todos y cada uno de ellos. Los pensamientos en los que me deja, en los que se enamora de otra chica, ya saben, una menos violentada física y mentalmente, una con menos -mucho- menos trauma de la infancia. Esas duelen. No siempre, casi nunca, pero ahí rondan. Entonces se los digo, escucha e imagino que menta...