Escrito antes del 04 de mayo. El día que me digas que me amas no sabré que decirte o cómo responderte. Supongo habré roto en llanto tratando de repetirme esas palabras en mi cabeza mientras tú me miras a los ojos tratando de leer mi mirada. El día que me digas que me amas no estaré lista, no lo esperaré. Estaré usando jeans o quizás solo en ropa interior. Habremos tenido sexo antes o lo tendremos después. El día que me digas que me amas escribiré al respecto en mi diario, lloraré lágrimas de felicidad y sabré que es cierto lo que sientes. No le contaré a nadie, mentira, a casi nadie. Le contaré a mi mejor amiga y le diré que no sabía que decir. El día que me digas que me amas podrás hacerlo mirándome de frente o por teléfono, como el día que me dijiste que me querías. El día que me digas que me amas será un día cualquiera o una fecha especial, un doce, un día de mayo o quizás un día de julio. El día que me digas que me amas te pediré que lo digas nuevamente, pretende...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.