Estoy llorando.
De nuevo. Los mismos pensamientos en mi cabeza y ya me pregunto si son señales que no debo ignorar. Pero las ignoro, por el momento. Sigo llorando. Caigo en cuenta de ciertas cosas y trato de convencerme de otras tantas. No funciona. Lloro. Escribo.
Mientras las lágrimas caen sobre mis mejillas, recuerdo lo que te dije la última vez que hablamos (para esto espero haber logrado ignorar tus mensajes y llamadas que a lo mejor y ni realizas). Recuerdo que te dije que sabía que no podía competir contra tus amigos y eso siento que he estado haciendo los últimos meses, competir por un espacio en tu vida. Y no debería estar haciéndolo.
Si tú quieres que esté en tu vida, deberías ponerme ahí y no debería estar compitiendo por un espacio en ella. Me genera incertidumbre e inclusos pequeños momentos de ansiedad en los que llega la noche y me voy a dormir repitiéndome una y otra y otra vez que no soy suficiente para ti. Y joder, es una mentira. Porque si soy más que suficiente para ti, soy lo mejor que te ha pasado pero ya no se siente así. O tal vez nunca se sintió así y solo quise engañarme.
Recuerdo la única vez que hablamos por teléfono cuando me encontraba en mis momentos de mayor vulnerabilidad, una puñetera vez y yo fui yo quien te marcó. Luego me cuentas que tuviste un accidente la noche anterior y lo dejé pasar, me obligué a ignorar como me sentía porque me preocupaba más como tú te sentías. Luego vinieron las navidades y maldita sea yo siempre esperando que me digas una mierda de palabrería dulce pero no, entonces me engaño de nuevo y digo: es que él no es así. Y llega el fin de año y entonces me digo "bueno, me voy a arreglar" y quisiera poder recordar que me hiciste un cumplido pero ahorita mi mente no lo recuerda con exactitud. Y de nuevo yo esperando cualquier cosa que se pueden decir dos personas al culminar y empezar un nuevo año y no. Otra misión fallida. Luego hablamos un poco y luego me enfermo, pero solo obtengo una maldita llamada telefónica en una semana porque mientras yo tenía fiebre y quería ver una película, tú estabas con tus amigos, con ellos con quienes no puedo competir. Y luego me callo y simplemente no digo nada porque suena a reclamo y yo no quiero que sientas que te reclamo y me callo. Me lo guardo y lloro por las noches porque no tienes idea de lo que pasa por mi cabeza en las noches.
Tengo que buscar como calmarme pero no puedo porque me urgen las ganas de querer llamarte a las tres de la mañana y decirte que te puedes ir al infierno y arder ahí pero luego, luego maldición sabría que me arrepentiría por mucho tiempo después. Y otra vez, otra noche, estoy aquí. Guardando todo hasta que un día pueda simplemente desecharlo y pretender que nunca lo sentí. Sé que mañana me levantaré queriendo que me digas que veamos esa peli que me debes o teniendo un momento solo los dos pero no va a pasar, lo sé y lo sabes. Y bueno, está bien. A diferencia de mi tienes amigos y trabajo y una vida social y yo (no, no diré que tengo solo a ti), me tengo a mi misma y es mejor que cualquier cosa.
Un día sabré que ya no tengo que pelear más y habrá sido porque me pusiste donde sea que yo debía estar.
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