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R E C O N S T R U Y E

A Luis, el que intenta hacerme reír y no lo consigue. Pero lo intenta.


Y aquí estoy. 

Es otro día. Es.. ¿sábado?


Sería muy triste escribir que anoche tuve la segunda crisis en esta semana. He mejorado pero aún no es el objetivo.

Pero no estoy del otro lado del ordenador para contar cómo es que sucedió esta vez.  Si no para escribir qué es lo que se siente después de una crisis.

Si tengo suerte despierto la mañana siguiente. Y toma unos cuantos minutos más de lo habitual lograr abrir los ojos. La cabeza duele y dependiendo de cuanto lloraste la noche o madrugada anterior, puede llegar a latir. Uno de mis peores hábitos luego de una crisis es acercarme al espejo, es lo peor que puedo hacer. Sólo ves hinchazón y vacío.

Pasas los dedos por tus ojeras y las facciones de tu carita. Acostumbro a decir algo como "Woh, estás hecha mierda" y quizás pueda sonreírle a mi reflejo. El cabello enmarañado y en las sábanas puedes diferenciar marcas de llanto.

A lo mejor y revises tus mensajes, después de todo casi nadie supo que pasó. Lees y respondes como si no sintieras nada, aunque, no sientes realmente nada en ese momento. 

Te sientas al borde de la cama y recuerdas que fue lo que pasó. Podrías sentir vacío o podrías empezar de nuevo. Ojalá sea siempre la primera. 

Y es entonces entras a tu reproductor. La canción es la misma de la noche anterior, le das play y sientes como se te eriza la piel; pero la cambias. Esta mañana no quieres repetir la historia. Pones una canción que te va a alegrar la mañana y cantas.

Empiezas a cantar y podrías hasta bailar.

Es otra mañana. Es otro día, es otra vida.

Si me rompí, me reconstruyo.

Y hoy, estoy en reconstrucción.



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