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Nunca te desvanezcas

Bien.

Llegué aquí por casualidad, triste confesión. Y por otra casualidad, vi el número, más de siete mil. ¡Siete mil!

Es curioso porque tengo en mi cuaderno algunas entradas que podría animarme a publicar, palabras que ya dejé ir, palabras que aún no digo, palabras que dije. Tengo entre mis notas dibujitos muy mal hechos, mapas de la ciudad y, como siempre, alguna frase que catalogue como "la frase del día".

Si me pongo a leer lo que escribía podría sentirse fuerte e incluso revelador. ¿Dejó de ser íntimos cuando le di en la opción "publish"? No, sé que no.

No recuerdo en qué momento me sentí tan bien al poner una canción en el reproductor y simplemente, al sentarme en el ordenador, dejarme llevar. Estas palabras soy yo, la canción que suena justo ahora, soy yo; la chica de la foto, soy yo -hace casi dos años-; este blog soy yo.

Soy la que conoció a un par de muchachos, salió, habló de sus amigos, inventó fantasías que también quiso plasmar aquí. Soy la que leen a través de cada nuevo posteo. Soy a quien le dijeron que es un ángel, que está llena de vida. Joder, soy yo.

Tenía que creérmelo. 

En un momento me detuve y empecé a desaparecer. Era una sombra, pero ya no lo soy. Estoy llegando muy lejos. Y es porque yo lo quiero así. 

Tú, si tú, imagina mi voz. Ni tan aguda ni tan grave, visualizame o haz el intento de imaginarte una pequeña persona con lentes, cabello alborotado y brackets. ¡Perfecto! No soy yo pero es un buen intento. ¿Recuerdas que leías lo mucho que sufría? ¿Recuerdas lo mucho que tu sufrías? Se acabó. Estamos aquí, limpios, puros. Estamos aquí. Yo aquí, tu del otro lado. La vida podría presentarnos muchos problemas pero recuerda que sólo tenemos una.

Lucha, pelea, grita, hazte escuchar, hazte notar. ¡Que sepan que estás ahí! ¡Qué sepan que estoy aquí! Que sepan que no nos vamos a desvanecer. Yo, hoy puedo. Tú, hoy puedes. Ríe fuertemente y verás que tus problemas no serán más fuerte que ello. No necesitamos ser parte de un grupo o ser como tal o cual personas, tenemos todo. Sólo creértelo debes. 

Nuestras historias aún no se han contado pero, ¿te animas a contar la tuya? 

Porque lo viene después, es mi historia.

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