Pasas por un cuadro depresivo.
No es algo nuevo, la verdad es que lo sabía pero supongo que por fin un especialista me lo dijo con todas las letras. En mi segunda sesión, el me dijo también que había avanzado mucho desde la primera vez que nos vimos.
Mi mamá le pidió por mi que mantengamos una charla a solas. Hablamos. Mencioné a algunas personas, le dije que le había dicho adiós a otras.
Lloré.
Era el turno de mi padre, entró por primera vez solo y sólo él y mi especialista saben que conversaron en ese pequeño cuarto amoblado como un consultorio.
Entramos todos antes de terminar, me recetó vitaminas y el desayuno de todos mis días había tenido un óptimo resultado en mí. ¡Dios bendiga a mi novio por llevarme cada día por un vaso muy caliente de quinua y un pan con lo que se me pueda antojar cada mañana!
Tengo dos meses para poder mejorar.
Tengo dos meses para dejar de mirar atrás y correr. Por mi, por mi pareja y por mi familia. Es momento de sacar mi armadura y recibir balas por ellos. Yo sé que puedo pero no quiero seguir escribiéndolo, quiero que en un tiempo diga que lo estoy haciendo. Quiero ser dada de alta antes de acabar el año y poder irme a cualquier lado con mi novio, porque ya estoy totalmente bien.
No mas peleas, Carmen. No más llanto.
Ahora es el momento en que debes dejar la mierda atrás y no volver a mirarla. Avanza. No estás sola.
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