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Tú me encontraste



Encontré a Dios mientras me hallaba en mi cama, tendida sobre ella llorando por una futura operación que nunca se realizó... lo encontré -de nuevo- el año pasado, cuando estaba en el baño de mi departamento, recostada con la espalda en la pared, mis brazos abrazando mis rodillas, mis ojos rojos e hinchados y en mi cabeza tenía la idea de querer ser un ángel.

¿Por qué había tardado antes? ¿Yo no lo busqué lo suficiente?

Perdida e insegura, me encontraste. Tendida en el suelo, me hallaste.

Encontré a Dios mientras escuchaba esa canción... no estoy pasando por un buen momento... estoy en el comedor de mi casa, llevo puesto aún mi pijama y mi rostro parece el de un zombie. Tengo ojeras muy pronunciadas, producto de dos noches de incansable llano... lo único que esperaba era una buena noticia pero nunca llegó. 

¿Por qué tuvo que esperar? ¿Dónde estuvo?

Al final pude entender que no puedo encontrar a otro si es que no me atrevo a encontrarme a mí misma primero.. y eso hive. No tengo que seguir buscando, él está aquí. Mirando. En la música, en las palabras.

Perdida e insegura, me encontraste. Tendida en el suelo, me hallaste.

Quisiera preguntarle dónde se había encontrado, por qué no había llegado la noticia que yo aún espero, dónde se encontraba anoche mientras en posición fetal yo lloraba sin parar..

Pero a veces, las respuestas las sabemos nosotros y por miedo, las ignoramos.

Tú me encontraste, por favor, no te vayas. No ahora.

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