A nueve días del tan ansiado San Valentín, para todos el "Día del amor y amistad"; para mi, un día como cualquier otro.
Si, tal vez no tenga un novio con quién pasarla y no pueda verme con mis amigos pero ¿desde cuándo es que pasarla con alguién esa fecha tiene que ponerte feliz? Puedo quedarme en casa a dormir, comprar una película y preparar palomitas de maíz, puedo también adquirir un libro nuevo, o ir a una heladería y disfrutar de un helado de vainilla...
Puedo hacer muchas cosas pero en mi interior soy consciente que no es lo mismo. Personalmente, el 14 no es un día que me agrade. La razón es porque soy como la loca del Muelle de San Blas, y estoy esperando... a que llegue.
Cuando era más pequeña, no creía que luego de tantos años me encuentre frente a mi ordenador pensando en él y sonreír ante el recuerdo suyo, pensar en mi infancia, en los momentos compartidos, las risas de inocentes y luego, con el paso del tiempo... eso que llaman enamoramiento. Pero sólo de mi parte.
Yo espero, y llegará el momento en que deje de hacerlo, estoy segura. Pero quiero disfrutar de vivir del recuerdo, vivir en mis fantasías y creer en mis ilusiones. Así pasaré mi San Valentín, recordando y escribiendole.

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