Antes de ir a dormir, cuando tengo la cabeza apoyada en la almohada, cierro los ojos e imagino en mi mente cosas que me gustaría que nos pasarán. Nos imagino en una relación muy sólida, viajando por el mundo, haciendo lo que nos gusta, los fines de semana descansando en la habitación de su casa. Los Domingos, un almuerzo con sus padres y los míos. Imaginé también que me engañaba, que en el apartamento que compramos en el centro de Nueva York, sería el lugar donde la relación acabaría. Llegaría yo a casa, y lo vería a él con otra mujer, una total desconocida. Yo, sin derramar lágrima alguna, haría mis maletas y me iría. Regresaría a mi país, sola. Cambiaría mi situación sentimental en Facebook y sólo a mis padres les diría "Me engañó". Iría a su casa, sacaria mis pertenencias. Él volvería, al cabo de unos días regresaría y enfrentaría a mi papá. Yo simplemente opté por decir "Terminamos" a su familia, sin querer entrar en más detalles. Entonces, cuando él atra...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.