Casi un mes... ¡Regresé! Le hablo a ¿una persona? Un mes lejos de mi ordenador... lejos de mi página en blanco y de mi pluma... lejos de mi esencia.
Estoy de vuelta y esta vez será para seguir con lo que empecé hasta donde me de el alma... hasta el momento en que yo diga: Ya no quiero escribir más. Volví, para mostrar un cuento... un relato con toque de realidad personal...
Estoy de vuelta y esta vez será para seguir con lo que empecé hasta donde me de el alma... hasta el momento en que yo diga: Ya no quiero escribir más. Volví, para mostrar un cuento... un relato con toque de realidad personal...
2013
Abril
—Prométeme algo, por favor.
—Lo que sea.
—Prométeme que no te perderé nunca, yo ya perdí a alguien.
No quiero perderte.
—No me vas a perder. —Aseguró— si te pierdo, mi vida habrá acabado.
Sus palabras me tranquilizaron. Vi el mensaje en Facebook
una y otra y otra vez para cersiorarme que lo que Ethan me estaba escribiendo,
era real. Y sí lo era.
Ethan y yo, éramos mejores amigos hace aproximadamente un
año y algunos meses, nos conocimos en tercer año de secundaria y nuestra
primera charla fue por Facebook. Si, hace muchísimo tiempo. Después de eso, nos
dimos cuenta que ambos teníamos mucho en común, bueno no mucho, verdaderamente
poco. Está bien lo confieso, lo único que teníamos en común era que necesitábamos un amigo con
quién contar siempre, y así fue que nos correspondimos.
Mi nombre es Julianne Taylor, tengo dieciséis años y estoy a
dos meses de acabar la escuela y emprenderme en la vida universitaria. Vivo con mis padres, Ema y Tom, llevan juntos
diecisiete —increíbles— años de casados. Soy hija única.
Ethan O’Brian, cumplió diecisiete hace unas semanas, pero
sigue con su comportamiento infantil. Lo que más me gusta de él es su poder de
convencerme, le gusta que le dé abrazos y abrazos, pero el gesto más lindo es
cuando se hace el ofendido y yo tengo que hacerle cosquillas para sacarle una
sonrisa.
El único problema entre nosotros, era nuestro orgullo.
Cuando discutíamos —cosa que ahora pasaba muy seguido— ninguno de los dos se
atrevía a hablarle del otro, no importaba quién tenía la razón ni cuánto tiempo
duremos sin hablar, ninguno daba su brazo a torcer. Sólo hubo una ocasión, que
recuerdo agriamente, en la que ambos peleamos hasta el punto de no hablarlos
por casi un mes. Fui yo quien tuvo que pedir disculpas, yo había cometido el
error.
Luego de eso, tuvimos discusiones, pero nada que no se
solucione.
—¿Estás ahí? —preguntó.
—Sí. —respondí. —Estaba pensando.
—¿En qué? —mandó otro mensaje.
—En nuestra amistad. Te quiero mucho.
—Yo también, eres mi mejor amiga.
“Mejor amiga” que
dulce suena esa palabra hoy. Esperemos que lo siga siendo.
Julio
—¡Hola Ethan! —le había escrito en el chat del Facebook.
Se desconectó.
Dolió.
Sacudí de mi mente pensamientos negativos. Yo me ponía muy
suceptible cuando él no me respondía. Estará ocupado.
Agosto
La relación con Ethan se había “enfriado”. Ahora sólo paraba
o con sus amigas o su novia, eran raras las veces que nos sentábamos a
conversar.
Pero los meses, en parte me hicieron darme cuenta de que
Anthony comenzaba a valorarme como Ethan, o mejor dicho, como Ethan solía
hacerlo.
Anthony Connor era un joven de mí mismo salón, tenía la edad
que yo y actualmente estaba con una de las chicas más hermosas de la
secundaria, Evan Tineli, alta, buen cuerpo, rubia y sobre todo inteligente y
con buenas intenciones. La relación con Anthony se había ido fortaleciendo,
siempre éramos amigos, pero ahora él decía a los cuatro vientos: “Julia es mi
mejor amiga”. Yo simplemente reía y disfrutaba, mi mejor amigo era otro, era
Ethan.
Septiembre
—Julianne, tenemos que hablar.
Había escrito Ethan. Algo andaba mal. Primero, él nunca me
llamaba por mi nombre completo y segundo, no había obtenido ni un saludo de él.
Algo pasa.
—¿Qué está mal? —pregunté.
—Nosotros.
¿Ah?
—No entiendo.
—Nuestra amistad, tiene que acabar.
¿Cómo?
—¿Por qué? —salió mi lado masoquista.
—Las cosas no están bien, ya nada es igual.
¿Y es mi culpa?
—No lo digas, lo podemos arreglar.
—No.
Lágrimas rodaban por mis mejillas.
—¿Y simplemente así acabará todo? ¿Qué hay de la promesa?
¿Qué hay de mí?
—Lo siento.
Se desconectó.
No, no, no. Esto no estaba pasando. Era una broma. Si, a lo
mejor alguien se había metido en su Facebook y estaba haciendo una especie de
juego de mal gusto.
Ingresé a su perfil y lo que vi me lastimó más. Me había
eliminado de la red social. Después de acabar con la amistad, tenido la
desfachatez de eliminarme.
Una llamada, si eso.
Marqué rápidamente el número.
Lo sentimos, el número
al que usted ha llamado no se encuentra disponible.
¿Eso era todo? ¿Nuestra amistad, terminó?
Algún día de
febrero del 2016
—¡Bebe! ¡Bebe! ¡Bebe! —todos coreaban a gritos. Querían que
acabe el tequila.
—Okey, pero si la hago…—lo pensé un poco. —Anthony tendrá
que besar a Jake.
Todos empezaron a reír a carcajadas, al igual que yo. Nada
me gustaba más que molestar a Anthony.
Después de salir de la secundaria, él y yo coincidentemente
fuimos a la misma universidad, yo estudio Literatura y él Economía. Carreras
diferentes pero con algo en común: nosotros. Él, se había convertido en mi todo
después de que Ethan… se fuera de mi vida. Anthony estuvo para mí siempre, y es
algo que tengo que agradecerle eternamente.
—¿Y por qué yo? —preguntó Anthony.
—Sabes que te quiero.
—Que linda la forma en que demuestras tu amor, Jules.
—¿Aceptas? ¿O eres cobarde?
—Acepto, nena.
E hice mi parte del trabajo. Bebí el pequeño vaso de tequila
y grité. Ahora sólo le quedaba hacer su parte a Anthony.
—Ven aquí Jake —empezó a decir Anthony con voz sensual.
No pude contener las risas. Esto no sólo era gracioso, era
épico.
—¿Julianne?
A lo lejos oí a
alguien pronunciar mi nombre. Pero mi cabeza daba vueltas. Mucho tequila.
—¿Julia, te has emborrachado?
—Claro que no —dije mientras giraba. Y estaba ahí. De pie
ante mí.
—Hola…—susurró.
Hice lo primero que se me vino a la mente: correr. No sé si
corría de él, o corría para que él me persiguiese, o tal vez por querer vomitar
todo aquel trago, no sé. Simplemente salí del lugar sin rumbo alguno.
No podía más. No sabía si alguien venía tras mío ni dónde
estaba.
Me detuve en alguna calle, supuse que no habría llegado muy
lejos ya que no se me da bien correr pero al menos no había nadie cerca.
—¿Por qué corriste? —preguntaron.
Di vuelta y me encontré a un muy cansado Anthony detrás de
mí.
—¡Regresó! Ethan volvió y yo… y yo…
—Y tú corriste —dijo ¿Ethan? ¿En qué momento llegó aquí?
—¿Qué haces aquí?
—Vine a…. hablar.
¿Hablar? ¡Claro! Después de tres años a él se ocurre venir a
“hablar”.
—Los dejó. —dijo Anthony.
—No, puedes quedarte. —dijo mi ex mejor amigo.
Anthony asintió. Pero yo no quería, si iba a volver para
decir…
—Lo siento.
Genial.
—No debí haber roto mi promesa, significaba mucho para
ambos, y cuando te escribía aquellas palabras te imaginaba llorando y me hizo
sentir la peor basura del mundo, me doy asco por haberte lastimado de aquella
forma yo… no tuve opción.
—¿De qué hablas? —sólo eso pude decir.
—Tuve que escoger y me equivoqué.
—No entiendo.
—Yo emm… estuve saliendo con una chica… no te dije pero…
ella me dijo que no podría ser más tu amigo, porque…
—La escogiste a ella.
—Uhm, yo cometí un error.
—La escogiste a ella.
—Sí.
Y él escogió. Y muy tarde se dio cuenta de su error. Ahora
es mi turno.
—Yo también escogí, Ethan. —le dirigí una mirada a Anthony y
quise concluir el diálogo. —Yo escojo a Anthony, porque él no me hizo ninguna
promesa sin embargo, él estuvo ahí. Cosa que tú prometiste hacer y no
cumpliste.
Ahora... bueno ahora "Ethan" está en alguna parte del planeta... "Anthony" sigue con su vida, y "Julianne"... pues ella se dedica a escribir, está sola. El tiempo le demostró que ahora lo único que cumple la gente son años y no promesas.

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