La nana la despertó a las 6 con 42, La nena arruga los ojos pa que no entre la luz, Recita la oración de siempre para cumplir con Dios, Acto seguido en el pecho se dibuja una cruz, De quien es el auto que espera dos cuadras al sur. Armada con libros de texto la lleva el chofer, Mamá la despide en la puerta agitando los brazos, La nena tiene 9 años como iba a saber, Que hace mas de cuatro meses que le siguen los pasos, Y el auto que espera a dos cuadras enciende el motor. Un tiro en la sien al chofer la nena va a la deriva, Un árbol detiene la inercia; ellos la tienen rodeada, Su frente dio contra el cristal y le ha abierto una herida, Los vecinos se encierran con llave nadie a visto nada, Y la mano que mato a su chofer ahora le opaca los gritos, La nena es un uno con ceros a partir de hoy. La nena ya no arruga los ojos no ha visto la luz, En la sucursal del infierno no existen ventanas, Su suerte cotiza en billetes de otro país, Su vida es un trueque vulgar parecido a la m...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.