Escrito el 17 de Marzo de 2023. 18:31hrs. Extraído de mi diario. Hola. Soy yo. He vuelto. Temporalmente, creo. Han pasado casi tres meses (momento en el que escribo esta entrada) pero siento que ha sido mucho más tiempo. El 2022 me dejó tan mal herida que mi vida se encontraba en un constante adormecimiento y estaba siendo manejada por un piloto automático que, espero, ya no esté. Muchísimas cosas pasaron, cosas que no me animé a contar pero que tampoco fueron necesarias ventilar porque era muy obvio. Me tropecé un par de veces, ambas dolieron mucho, pero me tocó seguir. No tenía de otra. Me refugié en la universidad, el trabajo y mis amigas. Lloré. Lloré mucho. Ignoré lo que sentía hasta que no pude más y pisé el consultorio de Greg nuevamente. Veía como mis padres me levantaban del piso y me culpaban por algo que yo no había hecho. No tenía un lugar seguro. Me perdí en el camino. Estaba sola. Estaba en el hoyo. Nuevamente. Dejé que algo de tiempo pase. Me di cuenta que no podía...
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.