Al despertar es cuando la realidad me golpea. Mis ojos están hinchados, el cansancio se apodera de mi cuerpo; quisiera por un momento devolver el tiempo y no hacer ciertas cosas que -efectivamente- ya hice. Siempre me pregunté por qué nos cuesta tanto decir adiós, por qué es que se nos hace difícil dejar algo -o alguien- y continuar.. Hoy no puedo escribir, quizás mañana sí. Quizás..
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.