Viernes 15 No hay tiempo para editar la letra. Tic tac. Las teclas. Mis ojos pesados. Mi corte en el pulgar. Tic tac. El teléfono al lado. Un mensaje sin leer. Tic tac. Sigo con sueño, no duermo, pienso. En ti, en mi, nadie más. No lo digo yo, sino él. Tic tac. Universidad, amigos, amor, relaciones. Tic tac. La vida, la muerte. ¿Cuál es cual? Tic tac. La hora, no ha pasado mucho. Mi cepillo de cabello, mi dinero, mis gafas. Tic tac. Despierto. Me detengo. Me quejo del pulgar, sigo. Leo, pienso. Repito lo que escribo, mentalmente. Tic tac. Ya no oigo el reloj. ¿O estoy dormida? Un minuto. Es viernes. Viernes 15. Tic tac.
Nada más extraño y delicado que la relación entre las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no a intercambiar saludo ni palabra alguna. —Muerte en Venecia.